jueves, 28 de junio de 2012

Morir: 
Cerrar los ojos de a poco, visualizando aquello que nos sacó de lo miserable y de la incertidumbre. Aquello que nos hizo ilusionar y volver a marchar. Ese pedazo de cielo retorcido de tus caricias ahora las veo inútil sin poder. Una manipulación constante que estalla en mi memoria ahora la mira de cerca y piensa: ¿Por qué? miles de por qué, miles de dudas, miles de sexo sin amor y amor sin sexo. 



Morir: 
Cerrar los dientes de a poco y escuchar esas palabras de los labios lejanos decir: no te atormentes, lo peor está por venir. ¿Acaso dijeron lo peor? ¿Acaso no es lo mejor está por venir? Qué sentido tiene. Aquellos labios con besos puntiagudos y escalofriantes, que hacen temblar los dedos y escandalizar las hormonas. 
Morir:
es hacer el amor con la sombra, es recordar lo deseado y no deseado. Es llevarse con uno mismo el dolor y el calor. No puede estar tan mal, al final esta vida me perteneció a mí, al final el amor está enterrado en mí.
Sobrevivir.







Un escorpión rehúsa de picar el corazón que en un destello fracasó por el dolor. No importa si encuentro el amor en otros ojos, ya no tengo corazón, ya no tengo con qué sentir. Mil lunas pasaron detrás de tu espalda y no supiste ver. Todo fue tan repentino, todos esos gritos que corrompieron el sosiego de mi coraza. Ahora no encuentro consuelo y detrás de una nube cumplo el reposo previsto. ¿Cuántas lunas tendré que esperar ahora? Alguna palabra que me recete un nuevo "animal", que comprenda que sin luz no podré caminar. Ya no podré apaciguar el reloj para poder decirte: Adiós, de una forma menos dañina e igual que como comenzó todo, con un simple beso tímido y lejano. 

APATÍA

Me levanto brincando, veo a mi gato
y le tiro la lana para jugar, me sonríe,
y se retira con ese caminar particular.
Me acuesto y me enojo,
la lana se había ido lejos y yo estaba acá,
no tengo a quien pedirle que me lo alcance,
no tengo a quien gritarle.

Encuentro la lana
pero mi gato prefiere irse a dormir.
Mi heladera está escasa, no hay comida
y tengo hambre, encuentro algo pero tiene hongos,
estan fritos, asique los preparo
los empiezo a comer y los dejo por la mitad.
No tengo piernas pero tengo dos brazos,
mis ojos irritados lloran y me lo bebo sin sed.
Mi gato me invita a jugar pero estoy durmiendo,
por ello hace un gesto de insulto
y me siento mal, le tiro la lana
me ignora y se va.

Le pego, llora y le abrazo.
Me empuja, me enojo y se arrepiente.
Voy al baño abro la ducha y siento el vapor,
estoy limpia pero me lastimo y
me ensucio con sangre,
me da asco y baño a mi gato.
Le doy toda mi poca comida a mi vecina,
me da hambre y le toco la puerta,
se rehusa y me cierra la puerta.
Duermo, me levanto y envejezco.
"Todavía no pasó un día desde que
invité a mi gato a jugar.
Todavía no pasó un día desde
que me dijiste au revoir.
El tiempo se vuelve moroso,
mi piel se rehúsa a lo hermoso."