jueves, 28 de junio de 2012
Un escorpión rehúsa de picar el corazón que en un destello fracasó por el dolor. No importa si encuentro el amor en otros ojos, ya no tengo corazón, ya no tengo con qué sentir. Mil lunas pasaron detrás de tu espalda y no supiste ver. Todo fue tan repentino, todos esos gritos que corrompieron el sosiego de mi coraza. Ahora no encuentro consuelo y detrás de una nube cumplo el reposo previsto. ¿Cuántas lunas tendré que esperar ahora? Alguna palabra que me recete un nuevo "animal", que comprenda que sin luz no podré caminar. Ya no podré apaciguar el reloj para poder decirte: Adiós, de una forma menos dañina e igual que como comenzó todo, con un simple beso tímido y lejano.
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