jueves, 28 de junio de 2012

Morir: 
Cerrar los ojos de a poco, visualizando aquello que nos sacó de lo miserable y de la incertidumbre. Aquello que nos hizo ilusionar y volver a marchar. Ese pedazo de cielo retorcido de tus caricias ahora las veo inútil sin poder. Una manipulación constante que estalla en mi memoria ahora la mira de cerca y piensa: ¿Por qué? miles de por qué, miles de dudas, miles de sexo sin amor y amor sin sexo. 



Morir: 
Cerrar los dientes de a poco y escuchar esas palabras de los labios lejanos decir: no te atormentes, lo peor está por venir. ¿Acaso dijeron lo peor? ¿Acaso no es lo mejor está por venir? Qué sentido tiene. Aquellos labios con besos puntiagudos y escalofriantes, que hacen temblar los dedos y escandalizar las hormonas. 
Morir:
es hacer el amor con la sombra, es recordar lo deseado y no deseado. Es llevarse con uno mismo el dolor y el calor. No puede estar tan mal, al final esta vida me perteneció a mí, al final el amor está enterrado en mí.
Sobrevivir.





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